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07 octubre 2015

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Taller de Catequistas. Recursos

En días recientes se me invitó a participar, con un tema, en la Escuela de Formación de Catequistas, de la Arquidiócesis de Panamá. La temática a tratar era: Dinámica de grupo. 

El objetivo de la actividad era:  Brindar a las catequistas participantes (en su mayoría mujeres) herramientas pedagógico-didácticas para mejorar la práctica docente en el desarrollo de los temas con sus respectivos grupos.  
Los principios de la dinámica de grupo, ha sido un tema ya tratado en otro momento en este blog, de igual forma en otra ocasión he escrito algo sobre las metodologías para enseñar y aprender . Ambos temas son, en el fondo, lo que le dan sentido teórico a la experiencia compartida con este grupo de catequistas.

Por lo tanto, el propósito de esta entrada, no es hacer una repetición de esas reflexiones. A no ser que en algún punto tenga algo nuevo que aportar.

Más bien, quiero dejar los recursos que he utilizado en el taller. Ya que finalizado este, muchas se han acercado a solicitarme las presentaciones y vídeos. Quiere este post, ser un repositorio de recursos para que  los interesados puedan descargar el contenido. Y si hubiese alguna duda adicional, por esta vía también es posible dialogar.

Primer día: Dinámica de grupo

1. Presentación utilizada.


El desarrollo del contenido puede verse en este enlace

Enlace para descargar PDF en este. Descarga

2. Vídeos en YouTube:

Ten Calma



The Potter



3. Documentos

La catequesis en América Latina, Orientaciones comunes a la luz del del Directrio General para la Catequesis. Descarga


Segundo día: Concepto básicos de pedagogía 

1. Presentación Utilizada



El desarrollo del contenido puede verse en este enlace

Enlace para descargar PDF en este. Descarga

2. Vídeo en YouTube

Imágenes Falsas de Dios



3. Documentos

Civilización del Amor, Proyecto y Misión. Enlace

Juegos de interaccion para adolescentes y jóvenes - Vol 2. Descargar

Juegos de interaccion para adolescentes y jóvenes - Vol 7. Descargar 

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20 septiembre 2015

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Aprendiendo sobre PLE

Explicando el porqué

Recientemente me he inscrito en un MOOC, en la plataforma mooc.educalab.es . Uno de los cursos que me ha interesado, en el que me he inscrito, y el cual es la razón por la que estoy escribiendo esta entrada (un tanto narrativa), es el de Entornos Personal de Aprendizaje (PLE, por sus siglas en inglés).

No fue hace muchos meses que esa expresión: PLE, comenzaba a sonar y a aparecer muy seguido en mis búsquedas sobre las novedades educativas. Comencé a investigar al respecto y esto me llevó al MOOC en cuestión.

Después de estudiar la primera lección del curso, la cual comienza, como es de suponer, delineando lo que se va a entender por PLE, nos deja una tarea. Esta es la que desarrollo a continuación.

La tarea consiste en escribir una publicación en mi blog personal que incluya:

  • tu presentación: quién eres, tanto en lo analógico como en lo digital, es decir, incluye enlaces a tus perfiles en la web social;
  • un resumen de tu experiencia profesional;
  • tus áreas de interés, tanto personales como profesionales, tus inquietudes;
  • tus expectativas respecto al curso;
  • un diagrama de tu Entorno Personal de Aprendizaje.

Vamos a ello. Pero antes,  permítaseme dejar la definición de PLE que yo he aprendido en este curso.

Qué es el PLE  

Quiero quedarme que con la definición que Jordi Adell y Linda Castañeda dan en su publicación: Los Entornos Personales de Aprendizaje (PLEs): una nueva manera de entender el aprendizaje. Ellos conciben el PLE como

Aquel conjunto de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza de forma asidua para aprender...Desde este planteamiento un PLE se configuraría alrededor de las herramientas y servicios que nos permiten el acceso y la relación con la información (acceso y actividad) y con otras personas, en concreto las herramientas “sociales” de la Web 2.0, y de las estrategias con que configuramos el uso de las mismas. 

Comenzando la Tarea

1. Presentación

Mi nombres es Dagoberto Vladimir Valladares. Vladimir para todos. Soy un enamorado de la Pedagogía y un apasionado buscador y experimentar de nuevas maneras de enseñar y aprender.

Me gusta pensar el acto educativa como un laboratorio social, donde se pueden recrear los ambientes en los cuales nos desenvolvemos diariamente, y desde aprender desde la experiencia obtenida, para que el aprendizaje ralamente pueda ser significativo y un cambio de conduela real.
Estudié un profesorado en Teología Pastoral, luego una Licenciatura en Educación, con especialidad en Teología Pastoral, en la Universidad don Bosco, en El salvador. Mi país natal. Me mudé a Panamá, y acá comencé a interesarme por los Ambientes Virtuales de Aprendizaje, y cómo es posible integrar las nuevas tecnologías a la educación tradicional.  Sobre todo, cómo crear recursos que colaboren al profesorado a hacer su tarea más eficiente, eficaz, y porque no divertida. Tanto para él como para sus estudiantes.

Desde entonces, he estado estudiando e investigando al respecto. Leyendo lo que ya otros han hecho, haciendo experimentos propios y desarrollando algunas ideas.

Mis perfiles sociales son:

Twitter
Youtube 
Google+
Linkedin

2. Experiencia 

Mi experiencia profesional, puede verse en Linkedin y en una página de este blog, dedicada a ella.
Pero a grandes rasgos puedo decir:
  • He tenido la experiencia de ser docente de primaria, secundaría y universitaria.
  • Y actualmente me dedico a la formación pedagógica de grupos de interés, realizar consultorías educativas y crear recursos virtuales para el aprendizaje.

3. Mis intereses

En la actualidad me he interesado por seguir investigando las hoy llamadas Pedagogías Emergentes, así comoel desarrollo y  aplicación de las TIC y TAC en la educación. 

4. Mis expectativas sobre el curso

En principio ha sido conocer más sobre este concepto que tanto ha venido sonando, como he dicho arriba, seguir aprendiendo y aumentando mi PLN.

Mi PLE


 

 
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11 agosto 2014

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Principios de la dinámica de grupo.



1. Introducción.

Se le atribuye al psicólogo alemán,  Kurt Lewin, el uso inaugural de la expresión "dinámica de grupoen su artículo: "experimentos sobre el espacio social" (1939). Esta  puede ser comprendida desde dos puntos de vista; por un lado, y como afirma Roger Mucchielli (1971),  como: 

El conjunto de fenómenos psicosociales que se producen en los grupos primarios, y las leyes que los regulan, y el conjunto de los métodos de acción que actúan sobre la personalidad.
Por otra parte, y como la gran mayoría de gente lo comprende, como:
Aquellas técnicas o herramientas utilizadas para someter a los grupos en situaciones controladas con el fin de conseguir un objetivo específico. 
Nuestra reflexión irá más en la línea de la primera cita.

Es justo aclarar que lo que sigue está pensado para dar algunos aportes a todos aquellos líderes juveniles, asesores o acompañantes de procesos, profesores o interesados  que tienen que vérsales con el trabajo con grupos. También es bueno decir que el presente texto fue escrito como marco de referencia para mi participación como facilitador en la primera Capacitación del Departamento del Uso Indebido de Drogas de la Iglesia Católica, en Panamá.

2. Finalidad de la Dinámica de grupo.

"Nos educamos juntos", concluía Freire. Y esto es verdad si consideramos que la pertenecía a un grupo, una tribu o un clan le es natural al ser humano; y si consideramos además que el hombre no puede, como imperativo categórico, desarrollarse verdaderamente como persona a solas. De hecho, no puede ni siquiera darse vida a solas. Por lo tanto, los seres humanos solo pueden conseguir su verdadera humanización, en la medida que integren lo individualidad con lo social.  Ser parte de un grupo y aprender a convivir dentro de este, es para el hombre su vocación primigenia.

Según Jorge Boram, en su libro Curso de Dinámicas para Líderes, nivel 1, afirma que la dinámica de grupo debe tender al menos a una triple finalidad:
  1. Buscar juntos caminos de solución para los problemas.
  2. Contribuir al crecimiento en grupo y en comunidad.
  3. Generar espacios de verdadero diálogo, en los cuales todos participen sin discriminación.
Buscar soluciones, crecer y dialogar, son la base para eso que llamábamos: humanizarnos. Y humanizar no es más que colocar a las personas frente a frente y que de este encuentro resulte, aquello que considero de forma particular, la escénica del ser humano: La comunicación, es decir, eso que no es común a todos. 

En mi artículo Teología de la comunicación I me he detenido a explicar qué entiendo por este término. Resumiendo ese texto afirmo que comunicar lo comprendo como la donación que de sí  hace una persona a otra; es esa capacidad de generar vida por la palabra pronunciada. Porque todo lo que sale de la boca del hombre conecta con el corazón, y por lo tanto,  no hay nada más generador de vida que aquello que habita en los más íntimo de la intimidad, sea expuesto al otro. Todo esto toma sentido cuando leemos el texto bíblico del Génesis 1 y nos damos cuenta que el Dios creador da vida mediante la pronunciación de su Palabra. 

Cerrando este paréntesis, volviendo al tema que nos ocupa y siguiendo la línea de Boram, existen dos reglas que garantizan una buena comunicación dentro de la dinámica de grupo: Hablar con claridad  y Escuchar con atención.
  1. Hablar con claridad, implica:
    • Organizar las ideas, antes de hablar
    • Dar a conocer sin termo el propio punto de vista
    • Respetar la postura del otro
    • Dar tiempo para que el otro también opine.
  2. Por su parte, escuchar con atención presupone 
    • Comprender  lo que el otro quiere decir
    • Asimilar sin prejuicios, la postura del otro
    • Escuchar tranquilamente para entender mejor
    • Ayudar a los más tímido a que den su opinión.
Siguiendo estas sencillas observaciones evitaremos la monopolización de la conversación y la segmentación de los grupos, logrando un verdadero diálogo creciente y en espiral, donde todos los involucrados se sientan tomados en cuenta, generando así, un grupo incluyente y armónico.

3. Elementos para la evaluación dentro del grupo.

Hemos dicho que dentro de la dinámica de grupo se espera que las personas que lo conforman puedan crecer, dialogar y encontrar soluciones juntas. También hemos acotado que estos verbos son objetivos por alcanzar. Por lo tanto, es pertinente la pregunta por el cómo conseguir dichos objetivos.

Algunos de los documentos del Concilio Vaticano II y tres de las conferencias del episcopado latinoamericano, nos pueden dar una respuesta a modo de propuesta para que se dé esa comunicación de la que hemos hablado antes.

El Decreto Conciliar  sobre el Apostolado de los Laicos (Apostolicam actuositatem) en su número 29 dice:
La formación para el apostolado no puede consistir sólo en una instrucción teórica, aprendan poco a poco y con prudencia, desde el principio de su formación, a verlo, a juzgarlo y a hacerlo todo a la luz de la fe, a formarse y perfeccionarse a sí mismos por la acción con los otros y a entrar así en el servicio laborioso de la Iglesia.
En negritas subrayo las tres palabras que nos insinúan el método de trabajo. Pero antes de tratarlo concretamente, hay que hacer notar cómo el Vaticano II, específicamente en la Constitución Pastoral: Gaudium et Spes, da paso a una nueva forma de acercamiento a la realidad y al diálogo pastoral con el mundo. Optando por un método más inductivo, en el cual lo primero es contemplar las realidades terrenas y descubrir en ellas los signos de los tiempos para establecer propuestas de acción. De esta misma forma procedieron los obispos latinoamericanos, cuando en las conferencias de Medellín, Puebla y Aparecida (68, 79 y 2007 respectivamente) oficializaron el Método Ver-Juzgar-Actuar, instituyéndolo como la mejor manera de entrar en un diálogo humilde y respetuoso con el mundo y las problemáticas que conciernen a todos.

El método Ver-Juzgar-Actuar.

No es más que una herramienta inductiva y participativa, con la cual, siguiendo una serie de sencillos pasos, puede lograrse el sano debate de ideas, la resolución de conflictos y el análisis y resolución  de problemas. Veamos cada uno de los pasos expuestos en la siguiente lámina.


Siempre hemos de comenzar dejando que la realidad nos hable sí misma. Intentando, de la forma más objetiva posible, comprender los hechos y las causas que han originado el fenómeno en cuestión. Para   luego, y solamente luego, poder hacer juicios de valor desde la fe o los principios del grupo. De esta relación dialéctica entre realidad y juicios resultarán propuestas comunitarias de acción que deberán de ponerse en práctica, y que al final serán revisadas para evaluar si el problema o situación logró resolverse pertinentemente. 

4. Consideraciones importantes del trabajo en grupo.

Hasta el momento hemos hablado de los fines y formas para que la dinámica de grupo se desarrolle de la mejor manera posible. Pero el grupo, estos grupos de los que estamos hablando, están conformados por personas, que son seres humanos con historias, anhelos, capacidad y limitantes propias que le constituyen dentro del grupo como un individuo único y particular. Son estos individuos los que están al centro de toda la reflexión hecha. Son ellos los  destinatarios y responsables del propio proceso de crecimiento y maduración de sus compañeros. De no reconocer esto, todo lo anterior sería teoría pura inaplicable porque carece de realidad. 

Es por eso que en esta sección, nos centraremos de manera breve en dos campos de conocimiento de las habilidades de las personas que conforman el grupo: El conocimiento del tipo de liderazgo y el conocimiento de las fortalezas de los miembros.

Saber qué tipo de liderazgo es el predominante en el grupo ayudará a determinar cómo se toman las decisiones, cómo se procede con la resolución de conflictos y el tipo de clima grupal que le envuelve. Jorge Boram, el libro ya citado, dice que pueden identificares 4 clases de liderazgos:


Resulta obvio que los primeros tres tipos de liderazgos son dañinos para la dinámica de grupo, ya que van desde el extremo de concentrar la autoridad en una sola persona o subgrupo, hasta diluir la autoridad hasta el punto del desorden, el descontrol y la anarquía. Los liderazgos democráticos, los cuales son ideales, tienden a ser más inclusivos, participativos  y tolerantes, dando espacios para el diálogo y la diversidad de opiniones, generando consenso para tomar decisiones objetivas para el mejor bien de todos.

Ya hemos dicho que las personas poseen individualidad. Por lo tanto, el grupo no puede absorberla. Esto sería un irrespeto, que es contrario a todo lo que hemos resaltado del grupo como lugar para crecer y desarrollarse. Por eso no solo basta con conocer el tipo de liderazgo prevaleciente, sino también y por sobre todo, conocer a cada miembro de grupo y reconocer sus habilidades, sus destrezas, sus fortalezas, así mismo como sus limitantes y carencias.  Este conocimiento ayudará a cohesionar a los miembros del grupo de forma tal que las exigencias serán con base a su propias potencialidades y que se generarán los espacios para mejorar lo que haya que mejorar de cada miembro. El conocimiento del otro, en tanto que otro, garantiza el diálogo fluido y sincero; y una comunicación para la organización eficaz y eficiente. 

5. Y en el principio...

He dejado para el final de nuestro recorrido, lo que debe ser pensado desde el principio, antes de realizar cualquier acción o dinámica. Existen una serie de presupuestos que deben explicitarse siempre que se comienza un trabajo de grupo. Estos presupuestos servirán como brújula y marcarán un estilo o carisma propio, desde los cuales todas las acciones tomarán sentido. Digamos, en metáfora musical, que son las claves de lectura que le dan nombre a las notas.

Propongo por los menos tres opciones que deben pensarse, veamos cada una de ellas:



En el caso de los grupos cristianos, las Opciones Teológicas son los puntos de apoyo que le dan sustento al contenido a tratar en la reuniones de grupo:



Teniendo claridad de la imagen de Jesús, el modelo de iglesia y el tipo de ser humano, nuestro itenerarios formativos siempre irán en línea y coherencia procesual. 

Las Opciones Pedagógicas por su parte, hacen referencia a la escogencia de las  estrategias de acompañamiento que se le darán a cada miembro del grupo. Son las formas de acercamiento al grupo o las formas cómo acercar el contenido al grupo, por ejemplo: considerar siempre los procesos de crecimiento y aprendizaje individual, tener presente que los miembros del grupa provienen de ambientes y realidades específicas,  establecer los parámetros de  organización y acompañamiento del grupo...


Y al final las Opciones Metodológicas, es tener en cuenta que del universo de metodologías que existen se deben optar por aquellas que sean: inductivas, participativas y transformadoras. Ejemplos de estas metodologías pueden ser:


Para la ampliación del uso de estas metodologías, remito la lectura del capítulo correspondiente del libro de orientaciones para una pastoral juvenil latinoamericana en su última edición Civilización de Amor, Proyecto y Misión.  Pueden trabajarse las fichas de estudio del documento aquí.

6. Conclusión.

Este post, pudo haber sido la exposición de un montón de dinámicas a utilizar dentro de los encuentros con nuestros grupos, pero para ello existen mucho libros y portales de internet que ofrecen una batería de dinámicas muy buena y bien elaboradas. Pero mi intensión en un tanto más presuntuosa. Es llevar a la reflexión nuestras intervenciones como acompañantes de grupo. Resaltar el porqué hacemos lo que hacemos, cuál es la intensión y el sustento de nuestras acciones... Solo en la media que nuestras intervenciones pedagógicas sean reflexionadas y pensadas, nuestros grupos crecerán maduros y conscientes de que son agentes de cambio social.

Saludos!
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25 julio 2014

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Metodologías para enseñar y aprender.

1. La Metodología como camino.

Hablar de metodología no es otra cosa que pensar en un "camino a seguir". Por lo tanto, existe un punto de salida, etapas consecutivas y un punto de llegada. Pero, insistamos en la idea de camino, porque cuando recurrimos a la etimología de la palabra nos enteramos que metodología más que la abstracción de unas ideas preconcebidas manifestadas en una especie de plan estratégico, es la concreción de un rumbo que se desea recorrer; un fin que se quiere alcanzar; una meta que lograr. De ahí que las dos palabras griegas que componen nuestra palabra latina, sean muy iluminadoras: Meta (lo deseado)- odos (camino): Metodología: "el camino a seguir".

En educación siempre se habla de metodología, y sobre todo en estos tiempos, cuando se dice que existen y que urgen nuevas metodologías para la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, sea lo que sea, que quiera expresarse con esto, no nos queda ninguna duda, que estamos hablando de un recorrido, planteando por el docente, transitado por el estudiante, y en el cual se aprende algo. 

Hasta acá, parece que no hemos dicho nada nuevo. Pero, seguir la idea de metodología como camino, plantea una crítica a la forma de educar que se ha impuesto a lo largo de los años: esa donde el docente habla y el estudiante escucha. No puede existir nada más estacionario y pasivo que esto. Por lo tanto, va en contra de cualquier formulación de metodología entendida como algo dinámico y que requiere movimiento. En lo tradicional pareciera que el docente conoce el camino, y se limita a dar las indicaciones a su aprendiz para que lo recorra (solo), y que al final dé cuentas de cómo le fue por ese tránsito, esperando que el estudiante haya visto (aprendido) lo mismo que vio su maestro. Mientras que desde un punto de vista  activo, el docente no solo conoce el camino, sino que lo vuelve a recorrer junto con su estudiante.

2. Un mismo camino, dos caminantes.

Comencemos haciendo una distinción necesaria. Aunque se usen de manera intercambiable -nosotros por lo menos en esta reflexión- al hablar de itinerario y proceso los trataremos no como semánticamente iguales, sino como pedagógicamente complementarios.

Por Itinerario vamos a comprender toda la planificación propuesta por el docente. Los objetivos, las actividades, lo momentos pedagógicos, la evaluación, etc. Es decir, son los puntos de interés que para el docente son importantes durante el recorrido metodológico.  

Mientras que por Proceso, comprenderemos el recorrido que hace el alumno. Teniendo en sus cuenta expectativas, intereses, énfasis, etc... que seguramente no coincidirán con lo deseado por su profesor. 

Es acá donde nos damos cuenta que durante nuestro camino (metodología), habrán dos caminantes, no solo uno como en la forma tradicional: el alumno, que intenta seguir el mapa que se le ha dado; sino dos, el alumno y el docente. Cada uno con un rol específico y propio, pero caminando juntos. El docente proponiendo, indicando, sugiriendo;  pero dejando a su estudiante detenerse y contemplar aquello que más llame se atención.  El docente se convierte entonces en "un compañero de camino".

3. La pedagogía como acompañamiento.

Hasta este momento, no hemos sino regresado a lo más puro de la comprensión de educación. Por lo menos según nos lo cuenta la tracción occidental. Acá haremos otra necesaria distinción. 

Hay muchas formas, que se utilizan como sinónimas para referirnos al profesional de la educación: Profesor, docente, educador, maestro, pedagogo... cada expresión tiene sus historia y su porqué, y aunque como hemos mencionado en la actualidad son intercambiables, en la antigüedad no lo eran. Solo nos ocuparemos de dos de ellas, porque son las que nos sirven en nuestra reflexión actual: 

Los griegos, cuando se referían al sujeto encargado impartir las clases a los pequeños le llamaban: Didaskalos. Es decir: "el que enseña". Puede notarse como de esta expresión viene nuestra palabra moderna:  didáctica (didaskein), que no es más que "el arte de enseñar"

Pero los mismos griegos, tenían a otro sujeto al que le encomendaban la tarea de "llevar"a los pequeños donde el didaskalos. A ése le llamaban: Pedagogo. Y a este pedagogo le correspondía: llegar donde se encontraba el niño, tomarlo de la mano, salir al camino y acompañarle a su lugar de aprendizaje. De allí su nombre: Paidos (niño) - gogos (acompañar). 

Por lo tanto, la primigenia expresión de pedagogía no tiene que ver con "la ciencia que tiene por objeto la educación en sí misma como fin último",  sino con la experiencia de un adulto, que conoce el camino y acompaña a su estudiante, llevándolo ahí donde él puede aprender. Es el mismo camino, recorrido por los dos.

No quiero decir que la todas las reflexiones pedagógicas no tengan validez alguna; a lo que apunto es que una verdadera pedagogía (por muy elevada y muy bien estructurada que sea, teóricamente hablando) es aquella que se toma enserio el acompañar procesos de crecimiento. 

4. Caraterísticas de una pedagogía como metodología del acompañamiento. 

Es una realidad que el conocimiento ya no es propiedad de nadie en singular, ni está depositado en un persona concreta, como solía pasar en antaño donde el profesor era respetado por el grado de sapiencia que tenia frente a la comunidad.  Con la aparición de internet, el auge de los buscadores y evolución a la web 2.0, la información deja de contenerse en "recipientes" físicos (libros) y en sujetos específicos (profesores), para albergarse  en un "sitio" etéreo  llamado: la nube, a la cual tenemos acceso desde cualquier parte que nos encontremos, si contamos con un dispositivo capaz de conectarse a ella. De esta forma, el estudiante moderno (por lo general un nativo digital), ya no precisa de una persona que le brinde la información que necesita, accede a ella cuando quiere. Es mas, es capaz de crear su propia información. 

Esto que parece tan obvio, no lo es para muchos docentes que frente al cambio cultural se resisten  y  luchan contra un grupo de estudiantes que han cambiando su forma de aprender y de enfrentarse al conocimiento. 

El nuevo didaskalo se llama: medios de comunicación social. En ellos nuestros estudiantes encuentran toda la información que requieren y cuando quieren. Pero bien sabemos que la información que estos medios proporcionan  no necesariamente es fiable. Es acá donde entra en escena el pedagogo. Este ya no es el depositario único del conocimiento, pero conoce el camino para llegar a él y discriminar  lo importante y verdadero de lo que no.  

El rol del docente, por lo tanto, ha cambiado: es un compañero de camino, un acompañante de procesos; ya no es el que posee al información, sino el que ayuda a cómo tratarla. Y para que su labor sea la deseada debe considerar al menos tres elementos cuando trace su metodología:

  1. Siempre partir de la experiencia concreta de sus estudiantes. Ellos llegan al salón de clases con una cantidad increíble de presaberes; no son ajenos al mundo en el que viven, obviar esto solo hará que vean una especie de película de ciencia ficción en la escuela. 
  2. Todo el camino debe ser participativo. Los estudiantes son los responsables de su propio proceso de crecimiento y aprendizaje; por lo tanto, deben tener más responsabilidad en el mismo. Y esto solo se logra, si el docente es capaz de crear ambientes o situaciones donde se pueda aprender y corroborar que lo aprendido es aplicable a la vida diaria; situaciones donde ellos como estudiantes se sienten involucrados y tomados en cuenta.
  3. No se enseña ni se aprende en el aire, todo aprendizaje se da en un contexto determinado. Razón por la cual, el docente-acompañante sabe con quién está; no solo conoce el camino, también conoce a su acompañado, y sabe qué es aquello que mejor bien le hará según su realidad.

5. La piedra angular del proceso.

Dos cosas faltan para terminar estas reflexiones. Estas ya las he tratado en otra parte de este blog. Así  que solo haré referencias a ellas y dejo los enlaces para aquellos que quieran seguir leyendo.

Por un lado, ningún itinerario educativo está completo si no considera la evaluación como piedra angular. Dejando de lado la falsa idea de evaluación como calificación, y entenderla como el momento de madurez en el que se le devuelve la palabra al estudiante; donde él, mediante un proceso de verificación sobre lo que ha conseguido, cómo lo ha conseguido, y para qué lo ha querido conseguir, toma decisiones serias y comprometidas que repercutirán en su vida. Por lo que evaluar no es más que volver a la vida.
Y lo último, tampoco estas reflexiones estarían completas si fueran simplemente pensamientos idealistas y no estuvieran validados por la experiencia. Por lo mismo, en el enlace anterior, no solo hablo sobre la evaluación, sino que además comparto la experiencia tenida con chicos y chicas con lo cuales hicimos camino juntos, y demuestran que es posible lo que cantaba el poeta:

Caminante son tu huellas el camino, y nada más.
Al andar se hace camino y al mirar atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Saludos! 
  
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18 diciembre 2013

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Volver a la vida, eso es evaluar.

Da clic para ver la galería de fotos de la actividad
Esta de moda, en temas educativos, hablar sobre el constructivismo, el aprender-haciendo, el método de proyectos, el reforzamiento positivo… etc. Todas ellas, modernas pedagogías, enfocadas en la centralidad en el alumno como sujeto activo y protagonista de su propio aprendizaje. Pero, aunque esto se predique en muchos centros educativos y en muchos otros además se practique, la pregunta fundamental sigue en pie: ¿Por qué este tipo metodologías no terminan de cuajar ni en alumnado ni en el profesorado?

Mi humilde respuesta a esta cuestión es que: Mientras no se modifique la “piedra angular” del proceso educativo, ningún intento de reforma obtendrá un resultado satisfactorio. Explícome mejor en la siguientes líneas.

1. Los Antecedentes

“Todo acto educativo es intencionado, por lo tanto no existe la educación neutra”, solía decirnos un querido profesor en la Universidad. Es decir, TODO lo que se desarrolla en el acto didáctico posee unos fines que desembocan en un determinado modelo de ser humano y de sociedad que fueron previamente concebidos en la mente del especialista. Y esto es verdad, no solo para los niveles macro educativos de un sistema nacional o regional, sino también para los niveles más básicos de la educación, como puede ser la elección de los objetivos, la metodología y la evaluación que hace una maestra de pre-escolar antes de iniciar el año escolar.

A ese último elemento - la evaluación- es al que me he referido antes como “piedra angular” del proceso educativo. Y la denomino de esta forma porque la experiencia nos ha mostrado que todos los esfuerzos del profesor y del alumnado a lo largo de un curso pueden darse por satisfechos cuando se da la evaluación, sobre todo si esta se entiende exclusivamente – y erróneamente - como examen. Pareciera, entonces, que el docente educa para examinar y el alumno estudia para aprobar ese examen. Incluso, muchos de nuestros estudiantes creen que si no hay examen en tal asignatura, ésta no vale la pena. Para algunos otros, la complejidad del examen determina el grado de valor que se le dará a esa materia. Y para muchos, el examen es la manera en la que el docente puede cobrarse el que no se le haya prestado atención durante un ciclo de clases. De esta forma se ha convertido la evaluación en un “arma represiva”.

Con todo esto, lo quiero enfatizar es que indistintamente de que la metodología utilizada en todo el desarrollo de un curso haya sido la más actual, o la más creativa o la mejor elaborada… la evaluación (examen) termina siendo la misma: un alumno sentado frente a una página con una serie de preguntas o problemas estandarizados a los que tiene que dar la respuesta “correcta”.

Dada la realidad así, me pregunto entonces: ¿Si todo lo realizado en al acto didáctico es un proceso ordenado y coherente, entonces, porqué después de haber realizado actividades que desarrollan y potencian la creatividad, el pensamiento crítico, y la autonomía del alumno, se termina con un examen que es totalmente contrario –e incoherente- a lo que se ha realizado previamente?

Esto, sin pretenderlo, genera en nuestros alumnos un desequilibrio congnitivo, que al final se justifica con el: siempre ha sido así. También sin pretenderlo (porque lo que pasa en al escuela es una replica de lo que pasa en la sociedad) se sigue marcando en los jóvenes estudiantes la idea que la sociedad califica, que la sociedad etiqueta, que la sociedad dicta indicaciones que deben ser obedecidas, que la sociedad necesita autómatas que se rijan con lo ya establecido. Mientras los gobiernos hacen dictaduras, en las escuelas se hacen dictados, podríamos parodiar.

La verdadera evaluación dista mucho de este tipo de concepciones. La evaluación debe entenderse como el momento de madurez en el que se le devuelve la palabra al estudiante; donde él, mediante un proceso de verificación sobre lo qué ha conseguido, cómo lo ha conseguido, y para qué lo ha querido conseguir, toma decisiones serias y comprometidas que repercutirán en su vida. 
Con esta última afirmación estamos cerrando, de forma coherente, la elección de un método educativo experiencial, inductivo y participativo:

a. La realidad es presentada tal como la ve el profesor,

b. Luego es sometida a la reflexión crítico-comunitaria, procurando que el estudiante extraiga de ella    (la realidad) los elementos más significativos para él,

c. Finalmente, el estudiante es devuelto a esa realidad para que, desde nuevas perspectivas, pueda recrearla.

De esta forma la evaluación no es más que volver a la vida. 

Queriendo ser fiel a estos argumento, este año he querido cerrar un curso de Biblia implementando una nueva manera de realizar la evaluación final. En lugar de someter a los estudiantes al tradicional examen, y siguiendo las ideas de una actividad diseñada por el Pe. Jorge Boram, les propuse a los chicos y chicas terminar el curso realizando un juego de roles, cuyo proceso describo a continuación.

2. El Juego Previo (dos semanas antes)- Da clic para ver las fotos de la actividad


1. Los estudiantes son distribuidos en grupos de por lo menos 12 miembros cada uno.

2. Cada grupo de 12 es divido en subgrupos, a los que se asignará un nombre que les identifique:

  • 2 banqueros: son lo que verifican que las reglas dadas se cumplan y manejan el dinero utilizado en el juego.
  • 4 egipcios: son el grupo de los privilegiados. Tienen todas la mayoría de reglas a su favor, las posibilidades de ganar más dinero y propiedades, y además tienen el poder de cambiar las reglas del juego a su antojo.
  • 6 hebreos: son el grupo de desfavorecidos. Deben sobrevivir con la reglas establecidas que no les benefician, y por si fuera poco dichas reglas provocan que se aprovechen de otros hebreos.

3. Cada grupo de 12, tiene como responsabilidad elaborar en el tiempo establecido un tablero de juego (parecido al monopoly) y sus insumos (dos dados, fichas, cartas, etc.) siguiendo las indicaciones previamente presentadas.

4. A cada grupo de 12 se le entregan un hoja con las reglas del juego. Reglas que favorecen al subgrupo denominado egipcios, como se ha dicho antes.

5. Se les pide a los alumnos que para el día de la evaluación (que consiste en ser responsable con todo lo que se ha solicitado y jugar) deben de ir caracterizados según el grupo al que pertenecen.

Durante el juego

1. Los estudiantes, caracterizados, comienzan a jugar… mientras avanzan van dándose cuenta cómo el juego no es equilibrado ni mucho menos justo, que hay un sector favorecido y otro desprotegido, y que las reglas en sí son absurdas.

2. Aún así siguen jugando, los favorecidos egipcios se sienten felices al tener tantas oportunidades, y no conformes con eso se aprovechan de su poder de modificar la reglas adjudicándose muchos más beneficios.

3. Los hebreos, por su parte, comienzan a notar que se le es imposible ganar y que a lo mucho pueden aspirar a “tumbar” a un compañero hebreo.

4. Aunque los chicos y chicas están jugando (y se están divirtiendo) no dejan de aparecer sentimientos de molestia frente a la injusticia y comportamientos muy parecidos a lo que pasa en el mundo real a causa de la mala distribución de los bienes.

5. Se juega más o menos una hora… se termina no importando si existe un ganador final. Seguro que los egipcios estaban ganando.

Después de jugar

a. Una vez dado por concluido el juego, viene el tiempo de las preguntas (no olvidemos que es una evaluación… deben haber preguntas, eso no cambia, lo que cambia es la tipo de preguntas y su intención):

a. Cuéntennos ¿cómo fue el proceso de crear su tablero de juego? ¿Todo el grupo se involucró? ¿Hubo contratiempos…?

b. Durante el juego ¿Qué les pareció el juego en sí? ¿Cómo se siente ser egipcio o hebreo? ¿Qué regla te pareció más injusta o ridícula? ¿Por qué?

c. Y dándoles un tiempo para que discutan un poco la última pregunta: ¿Qué solución podríamos diseñar para que todos tuvieran dentro del juego las mismas oportunidades y la posibilidad de hacerlo más justo? ¿En qué se parece eso a la vida real?

¿Cómo se califica esto?

Seguro que más de alguno se preguntará ¿Y cómo le coloco una nota a esto? Claro, la nota, no hay que olvidar que el sistema coloca notas… esto deberíamos irlo cambiando, pero mientras no lo logremos del todo hay que encontrar métodos creativos. Yo lo hice así:

a. Se establecen criterios de evaluación: responsabilidad en el cumplimiento de las asignaciones, creatividad en la elaboración de sus tableros, involucramiento de todos los miembros, respuestas elaboradas, pensadas y críticas… eso que es observable puede tener un porcentaje.

b. Y otro porcentaje lo puede llevar una autoevaluación, que puede ser escrita mientras se justifica su actuar en la actividad con preguntas como: ¿Cómo valoro mi participación en el antes, durante y después del juego? ¿Qué puedo aprender de esto y cómo lo aplico a mi vida?

Cada docente, y según la disciplina, puede decidir los criterios de evaluación más acordes a la actividad planteada. Lo importante es que se siga el horizonte marcado: la evaluación no debe calificar, sino verificar (vero- facere: hacer verdad) lo aprendido para repercuta en la vida.

3. A manera de conexión 

El Evangelio llama a Jesús Maestro (rabbí o rabboní, Mc 1,22; 9,5;10,51; 12,14. Jn 3,2; 13,13. El término didáskalos aparece 48 veces en los evangelios, aplicado con referencia a Jesús). Agrega además que no era cualquier tipo de maestro, sino ese que habla con autoridad, no como los otros maestros de la ley (Mc 1,22). Esto nos indica que en Jesús había una forma distinta de educar, por ende de evaluar.

En un pasaje lucano (10,25ss), se nos cuenta que un Maestro de la Ley le lanza una pregunta a Jesús: “Quién es mi prójimo”. Si Jesús hubiese sido un griego, hubiese respondido haciendo uso de los conceptos. Y el evangelio diría: “Y Jesús le dijo: el prójimo es:…” aconteciendo eso mismo que pasa en las aulas de clases cuando comenzamos con un tema nuevo: “la geografía es:…, la política es:…, las matemáticas son:… etc. etc. etc.” Pero el modo de compresión de la realidad semita es distinto. No pueden encasillar lo real en una definición. El concepto no es categoría de verdad. El judío comienza por algo que es anterior a toda definición: La vida. Y Jesús como buen hijo de su cultura contestó: “Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó…” Comenzó a contar un cuento. Porque los cuentos nos hablan de lo que pasa en la vida. Al terminarlo sometió a su interlocutor a la pregunta, a la evaluación. Pero ojo, no la pregunta memorística o repetidora de conceptos pre-consumidos, así como: “Entonces, ¿Qué es el prójimo? O ¿A qué ente, según la narración, podemos atribuirle desde sus funcionalidades empíricas la categoría de prójimo?

NO. Jesús preguntó: “¿Quién se hizo prójimo de ese que asaltaron y dejaron tirado a la vera del camino?” El maestro de la Ley contestó: “el que tuvo compasión de él”. Acto seguido dijo Jesús: “Ve y has tú lo mismo.”

Es que la evaluación no es más que una manera de decirle al alumno que lo aprendido debe enseñarle a vivir mejor. Es devolver el estudiante a la vida y devolverle la vida al estudiante: las ganas de vivir. No abstraerlo de la realidad, haciendo especulaciones de supuestos. Sino hacérsela más presente, más cercana, más propia. Que alumno comprenda que él es capaz de hacerse cargo de esa realidad y que por lo tanto la educación le enseña a vivir.

Es un círculo perfecto: “de la vida a la vida”. Esto es educar, esto es evaluar.

4. Concluyendo

Nuestros alumnos no son ingenuos, ni mucho menos ajenos al mundo en el que se desarrollan. Están mucho mejor adaptados de lo que parecen. Poseen en su ser intuiciones que son muy valiosas y creativas que pueden desembocar en soluciones inteligentes para los problemas sociales. Basta con que les ofrezcamos los espacios para expresarlas sin miedo a la crítica y a la censura. Esto, desde mi punto de vista es hacer evaluación.

¿Queremos que el modelo educativo cambie? Arquímedes decía: “Denme un punto de apoyo, y les moveré la tierra”. Nosotros podemos decir sin exagerar: “Denme una nueva forma de evaluar… y moveremos el sistema educativo.” Quiero terminar este escrito con esta afirmación que es categórica: Mientras sigamos evaluando como siempre, nuestros alumnos verán la educación como siempre: como algo que no entienden para qué sirve.


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15 agosto 2013

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Una asignatura pendiente: Humanizar.

Estoy estudiando un Diplomado sobre "Gestión y Creación de Ambientes Virtuales de Aprendizaje. Estamos analizando "Los Aspectos Negativos y Positivos del e-learning". Quiero compartir mi último trabajo, sabiendo que en mis reflexiones se me es imposible dejar de lado que soy: humano, cristiano y teólogo.

           
La sociedad quizás no había sufrido tantos cambios y tan vertiginosos como los acontecidos desde finales del siglos XIX hasta la fecha. Las revoluciones francesa e industrial no tenían idea que estaban gestando verdaderamente un “nuevo orden mundial.” El posterior descubrimiento y desarrollo de las tecnologías de la Comunicación y la Información han contribuido sobremanera a ello. Estas TIC´s han revolucionado la manera de comprensión y relación de todos lo aspectos sociales. La educación no ha escapado a esta revolución.

            La forma tradicional de comprensión de la educación: donde el acto didáctico se desarrolla en un espacio físico concreto (aula), con actores concretos (Docente-alumnos) y con mediaciones concretas (pizarras, cuadernos…) está paulatinamente mudando hacia lo que hoy los expertos han denominado con el anglicismo: e-learning.

            El e-learning es definido como: el aprendizajecompletamente virtualizado a través de los nuevos canales electrónicos (las nuevas redes de comunicación, en especial Internet), utilizando para ello herramientas o aplicaciones de hipertexto como soporte de los procesos de enseñanza-aprendizaje.[1]

            En los últimos años esta modalidad educativa ha tomado mucho auge, y su utilización, sobre todo, en la Educación superior y en la capacitación empresarial va en aumento según afirma el Primer Barómetro de E-learning en Europa: “una cantidad cada vez mayor de empleados realizará cursos en e-Learning a partir de 2012... Y no solo hablamos de la empresa privada: universidades, Administración Pública, organizaciones y profesionales a nivel particular confían cada vez más en este tipo de formación[2].

            Pero, frente a este nuevo enfoque pedagógico surgen interrogantes, defensores y detractores… plasmo a continuación una serie de ventajas y desventajas[3]que pueden leerse circulando en la red, dejo para el final de estas líneas un reflexión personal:

Ventajas:
       Socialización de la información que se está estudiando
       Evidencia de los aportes, trabajos y/o evaluaciones  
       Herramientas pedagógicas y académicas que facilitan los procesos de aprendizaje
       Menor inversión
       Flexibilidad de horario
       Rompe la barrera de la distancia
       Mayor flexibilidad
       Reducción de los tiempos de aprendizaje.
       Aumento de la retención.
       Compatibilidad de actividades.
       Comodidad.
       Posibilidad de actualización inmediata de los contenidos de los cursos.
       Formación personalizada.
       Seguimiento exhaustivo del proceso de formación.    
       Seguimiento continuo
      Ubicuidad
 
Desventajas:
     ▪       La planificación y desarrollo  requiere más inversión de trabajo

     ▪       Se necesita un equipo técnico de producción y de gestión.

     ▪       Se requiere más esfuerzo a nivel técnico por parte del profesorado

      ▪       El tiempo de dedicación al alumnado es más elevado.

     ▪       Es necesario que los y las estudiantes sean muy metódicos y organizados.

    ▪       Pueden aparecer sentimientos de soledad, impersonalidad, aislamiento, etc.

    ▪       La continua interacción con el ordenador puede causar ansiedad en el alumnado.

    ▪       Depende de la conexión a Internet y de la existencia de un ordenador.

     ▪       Es necesario tener una formación básica en la utilización de la TIC´s

     ▪       No discrecionalidad frente a la información.

     ▪       La poca accesibilidad para las personas que viven en países pobres.

      ▪       Rechazo de culturas tradicionalistas.

    ▪       ¿Los encargados de contratar a los futuros profesionales evaluarán de igual manera a los egresados a través de métodos tradicionales de estudio, que a los graduados por medio de E-learning?

            Todo lo nuevo trae consigo esperanzas y temores y el e-learning no escapa a esto.    

Después de leer el abanico de ventajas y desventajas, la pregunta que, en modo personal queda, es: ¿El nuevo modelo pedagógico del E-learning podrá dar ayudar a solucionar la asignatura pendiente de la educación: Humanizar. O se quedará solamente en brindar servicios y reducir costos para las grandes empresas? 

He comenzado este escrito hablando de las revoluciones europeas de los siglos XVIII y XIX no por casualidad. Sino para subrayar cómo ellas contribuyeron a crear esta sociedad de clases, exclusiva (para algunos) y excluyente. El e-learning es en sí misma una nueva revolución: la revolución del siglo XXI: la Revolución de los Medios de Información y Comunicación.  ¿Podrá este nueva revolución acercarnos al proyecto de humanización del hombre o continuará  la líneas de sus antecesoras?

Esta es para mí, la principal ventaja y desventaja que debe ser analizada.

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Tutoriales Photoshop

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